Terminator 4 : Resistencia (hay que tener)

Domingo 07 - Junio 2009

T4 | Spoilers | Sony Vaio UX UMPC | Módulo Override | Skynet | Como Pollo

Es verdad, se necesita el contexto antes. ¿Algo que me describa? Ok: el partido Argentina-Colombia empezó a interesarme anoche recién cuando me quedé varado en la calle, no pasaba ningún taxi y podía llegar tarde a la función de T4. Vestimenta, abrigo, teníamos; necesitábamos otras cosas básicas: transporte, comida (nachos con queso), Coca Cola Zero por la hipocresía. ¿Acá hay spoilers? Sí, claro, más abajo hay, porque esto es pura catarsis por el aburrimiento pago de ayer. Y cuando uno se aburre, busca el pochoclo que se le cayó al piso y hasta descubre al hombre detrás de la cortina. Im-per-do-na-ble. Soy un trabajador abnegado dentro del sistema en reclamo por mi quota de circo perdida.

Jack Lipnick: Sólo estamos interesados en una cosa Bart. ¿Podés contar una historia? ¿Podés hacernos reir? ¿Podés hacernos llorar?

Barton Fink (1991)

No pido nada revolucionario en esta arena: que el ninja sea ninja. ¡Mientras divierta! ¿A quién le importa que no existan ninjas blancos andando en la oscuridad? Sale lucha con katana: ninja blanco vs ninja negro. Filos y chispas. Salen naves que doblan en el espacio como aviones, duelos de cowboys a la hora señalada y flechas que parten a otras flechas clavadas en el blanco.
Lucas me decía que la marca de una buena película pochoclera es cuántas cosas de las que viste en pantalla querés tener cuando se prendan las luces. Me dejó pensando, porque es cierto que me dieron ganas de la Sony Vaio UX UMPC que usa John Connor, especialmente con el puerto universal para cualquier modelo de robot/puerta/dispositivo (no consigo dos normas iguales en casa) y el módulo Override. Hasta a S. le quedaron ganas de la camperita revolution-chic de la resistencia top model. Pero no alcanza, como no alcanzan los efectos espectaculares, los homenajes a los comienzos de la saga, como que el sobresalto no es terror. Tengo mi propia teoría: una buena película pochoclera se mide por el grado de verosímil que llegaste a aceptar del mundo de ficción que te contaron, sin que hiciera ruido con tu propia realidad. Si hace ruido es que no funcionó.

Jack Lipnick: Esta es una película de lucha libre; la audiencia quiere ver acción, lucha libre, y mucho de eso. No quieren ver a un tipo luchando con su alma -bueno, está bien, sólo un poco, para los críticos-.

Barton Fink (1991)

Hay personas que no pueden disfrutar de su fantasía. Experimentan culpa cada vez que salen de la realidad, justifican sus gustos. Dicen estar interesadas en una versión histórica del Rey Arturo sin Merlín. No se puede creer. Como sea, para este grupo el aroma a realidad es lo que hace más aceptable a una historia, le da consistencia. La aceptan con misiles gigantes, con conejos gigantes no.
Debe ser por este gran grupo que, últimamente, las películas de ficción están tomando demasiados elementos de la realidad. Como una forma perezosa de armar el verosímil. Pero son los personajes los que hacen aceptar al mundo de ficción y no al revés. Al revés queda un escenario familiar, reconocible y al mismo tiempo impresionante, pero sin vida.
Si los personajes de Star Trek son magnéticos, a nadie le importa que una bocha inmensa de materia roja tenga sólo un poco más de impacto que una gotita de la misma materia, capaz de destruir a un planeta entero.
Los buenos personajes sostienen cualquier historia. ¿Y qué si los teléfonos analógicos terminan siendo el portal a la Matriz? Ring, ring. No problema.
Cuando fallan los personajes no hay historia que aguante. ¿Quién se preguntó en T2 porqué el T-800 entra al bar y deja que primero lo quemen y claven sin defender su carne-cobertura? En T4, John Connor es un zapato seco y la salvación apenas aparece . Un poco después de la primera persecución, uno ya empieza a preguntarse por qué Skynet no contamina todo con un poco de radiación sucia y extermina a los humanos de un sólo golpe, cómo es que todos conocen su ciudad-factoría cuando no sabemos ni dónde están los datacenters de Google, qué tiene John Connor para ser líder si es un depresivo insoportable que busca respuestas obsesivamente en unos cassetes (!!!) que le dejó Sarah siendo que lo crió hasta los 16 con entrenamiento militar (hijo, el futuro es groso, no sé nada porque lo de tu padre fue intenso pero casual, y yo laburaba en una cafetería cuando grabé ésto, cuidate), ¿quién dejaría una señal de shutdown remota universal?, ¿por qué no un switch de bueno/malo en la nuca? (dije nuca). ¿Dónde aterrizan los aviones sin que las máquinas los detecten? ¿Qué comen los coyotes que come Kyle? Si las máquinas escuchan hasta la música reproducida en un parlante, ¿no será peligroso transmitir por radio AM? ¿Por qué los terminators se llevan a uno, al otro, negocian y no simplemente los matan de primera cuando los reconocen? Track. Como pollo, pobre animal. ¿Cuánto duraría yo contra Tyson mano a mano? ¿Para que le cuentan sus planes a un robot? Ah, sí había un chip de control en la nuca. ¿No será mucho un transplante de corazón? ¿Y al aire libre? ¿Y si le entra tierrita a la herida? ¿Un análisis de sangre al menos? ¿Cuántas veces repiten la palabra Connor?

No hay distopías absurdas, hay distopías aburridas.

El extraño caso del bambú japonés

Sábado 25 - Abril 2009

Realidades Alternativas | Darwin Awards | Buenos Aires | Harry Potter | Bambú Japonés | Los Pandas

Palermo Wok. Jueves 23 de abril. El expediente se podría llamar Realidades Alternativas. 11:05 PM. Mi vecino del cuarto piso decide salir al balcón a reflexionar con su pueblo sobre la actuación de River en la Copa Libertadores. Tiempo real. Me despiertan los gritos, maldito fútbol. Me había acostado temprano, estaba demolido. Algunos vecinos de otros edificios se enrolan. Les contestan desde la calle. No falta nadie. No sé cuánto demoran pero al final se callan, habrá terminado el partido, gracias por la magia. Viernes 24 de Abril. Me despierto en la oscuridad. Lo escucho como si estuviese dentro de la habitación. 04:23 AM. «Estoy cerca de una intersección», dice una voz de hombre en inglés. Una mujer le contesta en inglés por celular. El hombre dice muy fuerte: «estoy a 60 pies del suelo, ¿me bajo acá?». Un salto, un techo tiembla. S. se levanta y mira por el balcón. ¿Podés creer que hay un tipo caminando por los techos hablando por celular? Lo vi pasar por la cornisa de la casa de al lado. Puedo creer cualquier cosa. ¿Cuánto era un pie? Creo que 30cm, le digo. Vuelve a la cama. Ojalá se mate. Veo, visualizo, los Darwin Awards, todavía dudo si estoy despierto. S. se hace un ovillo y me quedo escuchando como el tipo sigue pidiendo instrucciones por celular mientras el retumbe de los saltos se aleja. Cierro los ojos. No. Vuelve. Ahora sí se va. Tuvo suerte, el agente Smith debe dormir a esta hora. En este lugar las reglas de la Matriz no pueden romperse, ni siquiera doblarse. Maldita noche. A la mañana entro a Clarín buscando algún titular. No encuentro nada.

Buenos Aires - Turista norteamericano cae de un techo. Se encuentra inconsciente en el Hospital Fernández / Juegos Reales: ¿te gustaría ser Neo? / Turista retirado por un Ingeniero: creí que era parte de una banda, lo vi en el techo hablando por celular, me gritó algo en inglés y disparé. Por reflejo le acerté en medio de los ojos. Recién cuando cayó en la terraza vi que era rubio.

La realidad parece obvia. Anoto. Al menos esa parte que nadie puede cambiar, la que nos limita a todos, en la que nos podemos poner de acuerdo. Un poco por prueba y error, un poco por compartir información y sabemos, por ejemplo, que nadie puede volar como Superman. El que salta del piso 20 lo sabe. O está alucinando. Pero cada vez hay menos ganas de negociar cualquier límite, qué queda para el de lo real. Nuestros mundos privados nos están absorbiendo y aunque compartimos el mismo espacio y los mismos eventos con los demás, uno pegado al otro, no reconocemos que estamos a un cancha de fútbol de distancia, a un campo seco o inundado, a un continente, un océano o una religión. Y furiosos, cada vez más. La señora que le grita llorando a la hija por el celular a mi lado en el colectivo. El taxista que me reta gesticulando porque lo dejé de escuchar en la parte de su discurso en que Harry Potter se había transformado en conspirador internacional y el payaso pelirrojo de McDonnald’s estaba por matar a mi hijo. Me pongo los auriculares. No es egoísmo, es amor.

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.

Uno de los comienzos del texto del bambú japonés (se clona en la red)

Hay otras realidades, son inmersivas pero más blandas. ¿Qué pasa cuando muchos se ponen de acuerdo y uno queda afuera? Las realidades alternativas están en gris mientras no podemos o queremos compartirlas, por momentos parecen alucinación, colectiva pero alucinación al fin. Retrocedo al martes 21. 05:30 PM. Escucho el relato del bambú japonés al cierre de un curso de capacitación. Es motivador, el bambú desde semilla tarda unos 7 años en hacer raíces sin que se vea nada de actividad sobre la superficie. De pronto emerge y crece, vertiginoso, crack, crack, se lo escucha crecer. Veo, visualizo, a los jardineros japoneses regando la tierra, regando la nada, pacientes. Y al turista occidental tratando de sacar fotos, yéndose frustrado. El jardinero sonríe por lo bajo. Algo me hace ruido al imaginarme los viveros de bambú haciendo stock por años. ¿No era una hierba? Si pregunto arruino la magia de la comunión en el aula.
Llego a casa y googlizo bambú japonés. 123 mil entradas. Verifico las primeras 100 y todas repiten exactamente el mismo texto que me leyeron. Luego me salgo del castellano y encuentro las cientos de variedades de bambú. Es fascinante, tienen dos formas de reproducirse. Una es la sexuada que ocurre en períodos largos, pueden pasar 60 o 100 años y de pronto la población florece en masa. No se sabe cuándo y si es un reloj biológico, pero los bambúes se sincronizan, se ponen de acuerdo para generar kilos de semilla simultáneamente y después mueren. Y a empezar el ciclo de nuevo bajo la tierra. La otra es la más frecuente, durante los períodos largos se replican clonándose por los rizomas.
Algunas variedades son muy invasivas, casi como una plaga. Los bambúes brotan rapidísimo, simétricos y uniformes. Se multiplican todo el tiempo y hasta forman bosques como los de La Casa de las Dagas Voladoras. Los jardineros no siembran y esperan por años. Nada de paciencia oriental, se plantan brotes y rizomas.
Y los pandas, ¿qué hacen si sólo comen bambú? También tienen que sincronizarse para no morir de hambre. Cuando una variedad de bambúes se puso de acuerdo en extinguirse al mismo tiempo y mientras se está regenerando desde semilla haciendo su complejo sistema de raíces bajo la tierra, los pandas se tienen que alimentar de otra.
¿Y si no encuentran otra? Ahí sí, se mueren.


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