Cómo funcionan las cosas
Muchos A Muchos | Avatar | Cápsula Del Tiempo | Karma | girls-just-wanna-have-fun | Mr. Pink
De muchos a muchos, de los otros, de eso se trata. De la sensación de comunidad, me digo. De saltar abrazados con el de al lado, no importa quien, con el gordo transpirado, tan cerca del parlante que el oído haga biiiiiiiiii. De sentir los bajos haciendo vibrar el pecho. Y seguir escuchando el biiiiiiiiii por varios días. Mamá, ¿se pasa? En serio.
No se parece a esto, a escuchar los bajos en DTS saliendo de un subwoofer cubo, tirado en el sillón, con el control en la mano para bajar el volumen cuando quiera. O se parece tanto como un amigo real al avatar de Pikachu que te pregunta por chat ¿cómo va? Away.
Querido Pequeño D.,
Si abriste esta cápsula del tiempo quiere decir que actualmente sólo sirvo para bajar el volumen. En el costado vas a encontrar una bala de plata. No importa lo que te diga, por favor usala.
Beso y gracias.
Se trata de uno mismo. Tengo una teoría sobre el karma: los finales son finales sólo por agotamiento. En algún momento la noción se te aparece como una superposición de angustias. Te das cuenta de que te quedan pocas elecciones, que no vas a tener segundas y terceras oportunidades justo al mismo tiempo que tomás conciencia de que viniste desperdiciando elecciones, insistiendo una, dos y tres veces por la misma. Eso es karma. Y ahí ocurre la iluminación, la calesita de las repeticiones se te aparece flotando y girando frente a tus ojos como un flash, brillante como la luces del 60, sonreís extasiado y pum, se terminó. A otra cosa.
Te despertás con calor, con la música de algunos pajaritos superpuesta a la de Cindi Lauper girls-just-wanna-have-fun rebotando entre las paredes de los edificios, entrando por el balcón. Y te preguntás: ¿cuál será la fascinación de mis vecinos por los 80′? En serio. Al menos entendiste qué funciona y qué no.
Mr. Pink: ¿Por qué no podemos elegir nuestros propios colores?
Joe: Probé una vez y no funciona. Conseguís cuatro tipos peleando por quién va a ser Mr. Black. Como ninguno se conoce entre sí, nadie se quiere echar atrás. Así que olvidate, elijo yo. Agradecé que no sos Mr. Yellow.
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