El Plan PetForce
Tostada | Inteligencia Superior | El Tren | Valenzetti | Tesoro Perdido | 100% | Perfecto | Nube
Está en nuestro ADN buscar formas significativas. La señora descubre la cara de Michael Jackson en la tostada y la subasta inmediatamente por eBay. El Rey del Pop parece sonreír desde el quemadito, es un mensaje: ya descansa en paz. La señora recibe ofertas entre veinte y algunos cientos de dólares. ¡Milagro! Los panes se multiplican en la red. Y a las formas las siguen las tramas (lógica pura). ¿La cara puede ser casual? ¿La señora quema pan lactal a medida?
Entre los tipos de historias que unen causas con efectos, las más populares en estos días son las conspiraciones. Tenemos desde los círculos extraterrestres en el maíz hasta los totems de libros de Dan Brown tamaño real del escritor. Las conspiraciones ofrecen un enigma con punchi al frente y el gancho de una inteligencia superior por atrás. Un cerebro genial, siempre motivado, que mastica variables complejas con la misma facilidad que sumerge la medialuna en el café con leche. Anticipa movidas con precisión de ajedrecista y altas dosis de sangre fría. Mozo, otra medialuna y la cuenta por favor. O son muchos señores y la trama tiene siglos y paciencia de araña. No importa si son los Iluminati, el enemigo global de turno de Bond, la Mafia o la CIA, no importa dónde ni cuando transcurre, el tema es el pronóstico a largo plazo. Y la seducción que presenta el poder, la voluntad indomable y el control mano dura para llevar un plan a la realidad (con la ayuda de ACME).
Estación de Tren. Chirrido por el altoparlante: “atención, atención: próximo tren en 10 minutos, repito 10 minutos”.
30 minutos más en la estación y llega el tren. Si luego el altoparlante avisa que el próximo tren llegará en 1 minuto, ¿de cuánto será la espera?
Si yo fuese un tipo conspirativo, diseñaría planes cortos, con pasos simples y claros en lugar de uno largo y complicado de seguir. Sin embargo el lado oscuro más fácil y rápido es. Las estimaciones más simples de los pasos de un plan suelen ser expresiones del tipo a*b*c*d … Donde jugando un poco con las variables se puede generar arbitrariamente cualquier valor. Otra cosa es que se cumpla. Por ejemplo: zombies_a_obtener=cantidad_de_virus * humanos_en_la_zona * impacto * sobrevivientes_a_disparos … Esta es la forma de ecuaciones como la de Drake (probabilidad de civilizaciones en la galaxia capaces de tener emisiones de radio detectables) pero también la de Valenzetti (LOST).
Estimando así, los genios conspirativos pueden desarrollar en secreto toda su imaginación en planes con pasos altamente acoplados. De algo tienen que vivir los héroes. Ejemplo: el entierro del milenario tesoro perdido. Supongamos que se dan 12 pistas para resolver el enigma y cada pista tiene 90% de probabilidad de ser resuelta (hay pistas falsas, la gente se equivoca, tiene poco tiempo y además están los asesinos respirando en la nuca de los protagonistas), la probabilidad de llegar al final es: 0,9 multiplicado por si mismo 12 veces, una por cada paso, que da aproximadamente 30%. Ahora, haciendo la misma cuenta con 80% de chances de resolver cada paso (nada mal todavía, 4 de 5), la probabilidad de alcanzar el final de la película se baja a un 7%. Si esa probabilidad fuese de lluvia, ni saldría con paraguas. Rara vez se lo ve a un genio del mal impactando posibles fallas a cada etapa. Con tantos pasos encadenados, si hace la cuenta, se queda de empleado bancario en lugar de robar el banco.
No es un trabajo fácil. Todavía peor que conspirar debe ser tener que elegir a los cómplices. Si un aspirante a conspirador traza un plan y luego se desvía en más del 100%, ¿sirven de algo sus planes? Si el error posible del 100% fuese en una medición, uno tendría razones para dudar de que lo medido siquiera exista. El mundo puede ser dominado o salvarse, da lo mismo.
En el Plan original íbamos por Perfecto, pero entonces salió G-Force … Y los cobayos nos parecieron geniales. Así que decidimos jugar con las letras que teníamos y las acomodamos un poco.
No tengo dudas: el único plan perfecto es el que se escribe para atrás. Hay que adaptarse y diseñar sobre la marcha. Las series para televisión muestran la conspiración moderna. Aunque hay una línea argumental, la trama es flexible y se va ajustando en cada capítulo. De a fragmentos. Los protagonistas más queridos mueren en accidentes, o desaparecen viajando al pasado o en un universo paralelo. El genio motivado, si todavía anda por ahí, va al frente en tiempo real, se enchastra, tiene varios planes B y sino improvisa alguno. A veces se sorprende con los giros à la Ben Linus tanto como los que estamos de este lado del monitor. El mundo contemporáneo se parece más a una nube que a un reloj, mejor reaccionar rápido y no obsesionarse tanto con el control. Y llevar paraguas.
O no. Tal vez exagero, el Coyote todavía tiene su lugar en YouTube y hasta alcanza al Correcaminos.
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