Cómo saber que vos sos vos

Sábado 15 - Marzo 2008

Ruidos En La Planta Baja| Los Bichos Digitales| Sé Lo De Eloise| Volver En Otra Forma

El Sr. Gato Mimos abre los ojos, todavía dentro del rollo felino en el que dormía. Sintoniza con las orejas hacia arriba y su cabeza sigue ese movimiento vertical; escucha los ruidos en la planta baja, se despereza y camina elegante hasta la puerta a esperar a S. que está subiendo en el ascensor. Gato Mimos no se equivoca, la reconoce por el sonido, y eso que estamos en el tercer piso. En cada lugar, los Otros se las arreglan con las diversas formas de nuestras huellas para reconocernos. Pero hay lugares en los que nuestro cuerpo no cuenta, y también hay Otros y Otros (mejor no confundirlos).

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Los bichos digitales no tienen tiempo para demasiadas preguntas, una o dos como mucho. Se conforman con muy poco de todo lo nuestro para identificarnos: sólo los datos relevantes en sus sistemas; ante ellos somos un número, exclusivo, pero un número como cualquier otro. Los humanos somos más exigentes, necesitamos conocernos más profundo, nunca lo suficiente. No importa cuánto nos desnudemos. Mientras se viste, tapados con media sábana, todavía nos vamos a seguir preguntando: ¿puedo confiar en que vos seas vos?

- Disculpe, es… ¿es usted Daniel Faraday?
- ¿Y usted es?
- Lo siento, soy Desmond Hume, y me han dicho que lo encontraría aquí. Y creo que acabo de estar en el futuro.
- ¿El futuro?
- Sí.
- Hablé con usted allí. Usted me dijo que viniera aquí, a Oxford, a encontrarlo. Dijo que me ayudaría.
[. . .]
- ¿Qué clase de chiste es ese? Paradoja temporal . . . Qué poca inspiración.
- Ponga la máquina en 2.342 y asegúrese de que oscila a 11 Hz.
- Bueno, usted . . . Va a decirme quién le dijo esos números.
- Fue usted.
- No, esto es . . . Esto es ridículo.
- Sé lo de Eloise.

Agrego el problema de volver en otra forma. Volver en otra forma es lo mismo que preguntarse qué me hace ser yo sin yo. ¿Cómo sé que es un problema? Por la cantidad de películas con fantasmas intentando recontactar a su amores terrenales perdidos (injustamente), intercambio de cuerpos (con moraleja), reencarnaciones improbables y viajeros en el tiempo que todavía no conocimos pero ellos a nosotros sí (su pasado es nuestro futuro).
Hay Otros y Otros pero la solución de las películas suele ser la misma: secretos dosificados y compartidos que después puedan ser activados cuando se necesiten. Sembrar claves. Mi problema particular es que no lo hice en el pasado, o si sembré no me acuerdo qué, o lo que sé lo sabe medio mundo. A veces ni me reconozco por fuera de lo que me muestra el espejo. Me leo y creo que los textos son de algún Otro.
Si vuelvo en otra forma mi clave va a ser la reacción. Después de todo, impredecible no soy.

Border line

Domingo 02 - Marzo 2008

Horizonte| Dra. Bukowsky| La Inutilidad De La Meta| Philip Roth| Un Ornitorrinco| Jorge Lanata

Deseo y necesidad. El horizonte marino de la necesidad estuvo siempre señalizado por monstruos que, como semáforos en rojo, se construyeron para advertir sobre los peligros de la escasez, proyectando las sombras de nuestros miedos a perder el control. Los monstruos, como los ornitorrincos, están armados con piezas de lo conocido pero en conjunto son un bicho imposible. Anoto: los ornitorrincos existen, desgraciadamente a veces, los monstruos también.
¿Cómo se dibuja el borde del deseo? Al horizonte del deseo no lo dibujamos, nos dibuja, es el contorno de nuestra imaginación. No conoce la utilidad, no anticipa necesariamente lo necesario. Pulsa ahí, abajo.

Me acuerdo que era muy chica -tendría 4 o 5 años-, me llevaron al cine a ver una película de terror. Mis viejos habrán pensado que no iba a entender nada. Me acuerdo que me tapaba los ojos con las dos manos, pero igual veía por, entre los dedos: un tipo colgando. Me quedó grabado. ¿Cómo se llamaba? Sí, era de un monstruo: Frankenstein.
Dra. Bukowsky antes de pasar a analizar los resultados de mi chequeo general. Llovía afuera, mucho, la lista de turnos estaba vacía. El colesterol, border line.

Al comienzo de la semana, el deseo y la necesidad me daban vueltas gatillando en la cabeza, los miraba por el ojo de la cerradura del trabajo. Click, click, click. Las rutinas del trabajo son útiles -conozco mi negocio-, se construyen sobre la necesidad, tomando la forma de problemas a resolver, todos los días. En un momento me dije: un monstruo en el horizonte del trabajo es la inutilidad de la meta.

Arbeit Macht Frei -el trabajo hace libre- son palabras que los nazis inscribieron en el pórtico de Auschwitz. Pero el trabajo, en Auschwitz, es una horrorosa parodia del trabajo, algo inútil y carente de sentido: el trabajo como castigo que desemboca en una dolorosa muerte.
Philip Roth, El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras

El dilema: hay inutilidades obvias y destructivas, ¿cómo separarlas de las otras? Anoche vimos el trailer de Crítica de la Argentina y esta mañana, cuando me levanté, S. lo tenía desplegado sobre la mesa con una docena de facturas y café con leche. Detrás del horizonte del deseo están las utopías. «Andá a cagar Jorge, lo hiciste de nuevo» es mejor cierre que quedarse sonriendo, dando vueltas las páginas de papel, acariciando a un ornitorrinco. Leyendo.

Ver crecer algo desde la nada es una feliz inconveniencia, uno siempre maldice por las necesidades, pero nada se compara con ver crecer un proyecto contra viento y marea.
Jorge Lanata, Crónica Digital número 1


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