Mundo juego

Lunes 24 - Diciembre 2007

Hombre Araña| día de la marmota| el mundo de las licuadoras| orgánico| algo que no puedas explicar

Trepa por las paredes, se adhiere a todas las superficies sin esfuerzo. Más que insecto, los movimientos del Hombre Araña me parecen los de un geco; con las manos abiertas, los dedos apoyados hacia adelante, avanza alternando lado izquierdo y derecho, en cuatro patas, contra la gravedad. El pequeño D. lo hace llegar hasta lo más alto del edificio y lo deja caer al vacío.

- ¿Qué estás haciendo?
- Me estoy suicidando.
- ¿Vos o él?

La animación en los video juegos está mejorando, cada vez son más inmersivos. Y sin embargo los mundos virtuales todavía resultan tan cuadrados como el real.

Un 2 de febrero Phil Connors (Bill Murray) queda sumergido en un loop de tiempo dentro de Punxsutawney, un pueblo chico donde se despierta todas las mañanas a las 6 AM, con I Got You Babe sonando en un viejo radio reloj, para vivir todos los días el mismo día, el día de la marmota. Phil es un meteorólogo de televisión venido a menos, enviado a ese pueblito para cubrir la ceremonia que une a la comunidad todos los años: el momento en que una marmota de culto sale de su cueva para pronosticar qué tan lejos está la primavera. No importa lo que Phil haga durante ese día, sólo él lo recordará, a la medianoche el mundo se resetea y por la mañana vuelve a la cama de hotel, a las 6 AM, al radio reloj con números de plástico negro y su I Got You Babe (ya diabólica después de unas cuantas repeticiones).
Cada día Phil recorre el mismo nivel sin poder pasarlo, con la misma gente haciendo las mismas cosas. A fuerza de prueba y error llega a conocer todos los detalles de ese universo, y así puede manipularlo para obtener lo que quiere del menú, hasta un cierto límite: no puede evitar la muerte de un viejito sin techo, no puede llevar a Rita (su productora, Andie McDowell) a la cama.
Hay un quiebre en la película cuando Phil, ahogado en el vacío de consumidor, sólo rodeado de objetos y sin la posibilidad de riesgo (igual que el Hombre Araña/Pequeño D. virtual), intenta suicidarse de muchas maneras: se tira desde un campanario, se roba a la marmota y -sin su consentimiento- saltan juntos por un acantilado en una camioneta desvencijada.

Phil: Soy un dios, no El Dios … No creo.
Rita: No sos un dios. Tomá mi palabra; estos son 12 años de escuela católica hablando.

En el mundo de las licuadoras todos tenemos tres o cuatro velocidades, nos guardamos en estantes parecidos, en pisos y pisos de nosotros, cada vez más alto, nos conectamos por necesidad. Ahí está quien nos repara, quien provee electricidad y hasta quien escribe El Zen y El Arte de Licuar Hielo Grueso para llenar algún exhibidor. Y entre las góndolas, el mundo orgánico nos acecha, menos predecible, esponjoso, en el corazón de todo eso que no tiene utilidad práctica pero que no podemos parar de amar.
El arte lo salva a Phil del hastío del mismo día, de los infinitos mismos días, de apilar y abusar de los objetos; aprende piano, a esculpir hielo, a hacer algo por los demás, se arriesga a la interacción, a la sorpresa, a las personas que contestan como son, al amor.

Te deseo en estas fiestas algo que no puedas explicar. Y si no tenés mucho para festejar, celebrá por el cambio que vendrá. Y si todo falla, podés probar con elfearte y ponerte cursi como yo.

Las primeras veces

Domingo 16 - Diciembre 2007

Los Beatles| Love| Recuerdos Falsos| Nacimiento de las improntas| RAW| Vulnerabilidad de impresión

Me veo sentado en la cocina de la abuela haciendo dibujos sobre el mantel de plástico, con pedacitos de medio milímetro de corteza de pan francés seco; siguiendo primero los contornos de los florones y luego extendiéndolos con curvas abiertas. Escuchando el sonido de la tapa deformada de una cacerola de aluminio golpeando despacio, soltando el vapor, con el ritmo de los borbotones líquidos de fondo y un noticiero AM desde una radio a pilas. Siempre algo se hervía por horas, la alquimia de transformar un cilindro de peceto duro en plato comestible requería tiempo. En ese entonces lo teníamos.
No hablábamos cuando entraron mis hermanas con los ojos hinchados y la cara cubierta de lágrimas: «se disolvieron Los Beatles». Me acuerdo que visualicé mentalmente una cuchara sopera de acero inoxidable llenándose con un jarabe rojo. Mis imágenes mentales y la realidad eran aproximadamente lo mismo, tan ciertas las unas como las otras.
El recuerdo se dispara mientras escucho Love en el colectivo. Inmerso en mis auriculares, pasan las calles por la ventanilla, me sonrío. La mezcla es nueva pero la música me resulta completamente natural, como andar en bicicleta. Como volver a casa, pero tal vez sólo a una ilusión de casa. Los Beatles se separaron por 1970, con lo que yo debería haber tenido dos años en la escena del recuerdo. Demasiado chico para tanto detalle, ¿de qué me estoy acordando exactamente? El recuerdo es falso. ¿Cuánto imaginé, cuánto completé después? ¿Una mezcla con la muerte de Lennon que sí recuerdo?
Aunque el sentimiento sea genuino, la memoria no funciona como un video archivable de la realidad. Lo que contamos en el presente sale de un proceso de reconstrucción de fragmentos pasados que pueden no tener que ver con lo histórico, por más vívido que nos parezca. La emoción, la visualización y su repetición, entre otras cosas, pueden crear recuerdos falsos.

- Disculpame, pero eso que contás me pasó a mí, no a vos.
- Puede ser, llevamos tanto tiempo juntos …

Mis recuerdos de las primeras veces se escriben en el lenguaje intenso pero incompleto de los sueños. Siempre hay algo faltante o contradictorio en las narraciones del nacimiento de las improntas (incluso en ausencia comprobada de alcohol). La inauguración de un nuevo camino neuronal es un flash que quiebra la continuidad del tiempo y evita la lógica rigurosa de las reconstrucciones futuras. Al menos de las mías.
Según Robert Anton Wilson (RAW), habría momentos biológicos clave en los que nuestros circuitos orgánicos se encuentran maleables, listos como para fijar su programación. Y al igual que los gansos que recién salen del cascarón, si falta mamá gansa se fabrica la impronta con lo primero que se experimenta en su lugar.
No intenten generar caminos artificialmente sin la supervisión de un adulto responsable:

Un lavado cerebral consiste en crear una vulnerabilidad de impresión artificial. Esto se puede hacer con drogas, aislamiento prolongado (deprivación sensorial) o con terror (se pueden re-escribir improntas con nuevos datos durante momentos de shock muy fuertes, esta es la técnica básica de las iniciaciones mágicas), también sirve una combinación de drogas, aislamiento y terror


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