Esta no es una plaza

Domingo 30 - Marzo 2008

Verbos encerrados| Una Víbora Eniesada| La Palabra Campo| Veterano De Guerra

Una semana intensa. Hay muchos verbos encerrados en esta oración, pero no aparecen en la superficie, todavía. En mi caso, las acciones estuvieron a la vuelta de lo cerebral: ver, leer, escuchar, pensar, investigar, charlar, anotar -mucho-. No, desbocar no figuró en mi lista. Nunca se me ocurriría acompañar al grupito de mis vecinos palermitanos a golpear woks y ollas Essen (suenan como campanas). El ruido es ruido y nadie puede decodificar mas que su intensidad y aún así es fundamentalmente relativa. A mí me pasa que en el ruido de la ducha escucho claramente el teléfono o el portero. Incluso sé que hay personas que en la ducha escuchan voces, que las llaman. (Nota: voy a preguntar a Dr. Seek si esos son casos clínicos.)

- Ey Negro, ¿que ievai ahí bajo el brazo? ¿Un fluoressscente?
- No, si vuá a ser una víbora eniesada.

Es un tiempo fascinante para el país. Para el budhismo tibetano la ignorancia no se trata del estado de saber o no saber algo, sino de la actitud mental que evita ir tras lo que no se sabe sobre la realidad (Fe ciega, olvido, falta de atención introspectiva, distracción, son derivados). Ahora, ¿cómo saber cuando no se sabe? Tengo un buen indicador: dificultades con el ajuste de los significados. Si digo vaca, uno escucha v-a-c-a (significante), se la imagina (significado) e infiere propiedades como leche o carne. Hay señales de desajuste: un periodista llama piquetero al que corta la ruta pero lo corrigen (¿Asambleísta?).¿Paro o Lockout? Otra: el campo. ¿Qué significa la palabra campo? Muchas cosas, cualquier cosa. Hay que admitir que si no se sabe el significado de chata hoy en día, qué queda para la biotecnología, los tractores con GPS, la expansión de la soja RR y la siembra directa. Paciencia, confío en que aclara.

Veterano de Guerra
Que nuestra memoria sea símbolo de prosperidad es el deseo de un Ex-combatiente. Gracias por su colaboración.

El domingo pasado empecé a charlar sobre Malvinas con el pequeño D. El primer problema lo tuve con la palabra soldado, porque para mí, ahora, eran chicos, de la edad de mis hermanas, muertos en una guerra insensata. Sin embargo en el 82′ la guerra me parecía más cercana al fútbol, a Vic Morrow, a los sábados de super acción. Desgraciadamente, a la masa de adultos también. ¿Deshonro con eso la memoria de los que intentaron defenderse sin armas, sin comida, sin entrenamiento ante un ejército profesional equipado con la última tecnología? ¿Le quito significado al presente del flaco del subte que no pudo trabajar más por las esquirlas y pide una ayudita porque como masa le estamos dando la espalda?
Del final de la guerra rebobiné al comienzo: la Plaza. Sabía de ella por relatos del 45′, del 55′. Mi primera imagen de la Plaza llena fue por televisión el 2 de abril de 1982. Galtieri. Maldito. ¿La transmisión era en color? Me acuerdo del celeste y blanco. La segunda imagen: Alfonsín, 10 de diciembre de 1983 (de tener la edad lo hubiese votado). Festejamos en otra plaza, nuestra plaza, más chica, una manzana. La tercera imagen que asocio es blanca, las Madres.
¿El significado de pueblo entonces? Paciencia, estoy trabajando en eso.

Cuando chocan los planetas

Domingo 23 - Marzo 2008

Choque De Paradigmas| Fuego, Tierra, Aire y Agua| El Problema De Monty Hall| Las Cinco Etapas

Nunca escuché al de los planetas, pero cuando veo el choque de paradigmas me imagino un sonido parecido. Esta semana visité el territorio, creía que como extranjero. Hasta que en medio de la revuelta tomé conciencia no sólo de que estaba adentro, sino que además tenía un revólver en la mano.
Resumo. Tengo problemas, los Otros también. A algunos sé cómo resolverlos y a otros no. Los Otros también. (Voy a atravesar rápido esta parte.) El mapa completo de los problemas posibles se podría dividir en cuatro regiones: los que no sé cómo resolverlos pero los Otros sí, los que sé y los Otros no, los que no sabe nadie ni como para enunciarlos. Y me detengo en la cuarta región: los que yo sé pero los Otros también, cada uno a su manera. Ahí es donde chocamos, justo en lo que creo saber pero puede que no lo sepa tanto (o viceversa). Cuando me toca perder duele. Primero grito y pataleo, pero finalmente me rindo ante la evidencia y doy la mano. Y nada es igual en adelante.
Las experiencias cruciales representan ese lugar, el de la última batalla. El caso donde un paradigma falla y otro nuevo emerge con los laureles, saludando. Con la marchita de fondo, por qué no.

- Vea, está muy lindo su modelo del mundo con sólo cuatro elementos: Fuego, Tierra, Aire y Agua. ¿Qué me diría si le demuestro que el Agua se compone de dos elementos: Hidrógeno y Oxígeno? Y que son gases y encima combustibles.
- Que miente para engañarme. No se me ocurriría otra posibilidad ni en mil años.

El choque para determinar la mejora de un modelo sobre otro ya conocido es brutal. Porque no son los hechos, es toda una visión del mundo que se pone en juego. 2500 años atrás, cuatro elementos podían servir para algo. Pero si no aceptamos que vamos a sacar hidrógeno del agua, ¿cómo haríamos para evaluarlo como combustible para transportes?
Todo bien, esta es la teoría de la revolución de paradigmas. Otra cosa es venir leyendo en el subte El Curioso Incidente Del Perro A Medianoche de Mark Haddon a las 8:30 de la mañana y, justo al momento de bajarse, leer el problema de Monty Hall:

En un concurso de televisión hay de premio un auto 0km. Pasa un participante que tiene que elegir entre 3 puertas en el escenario que esconden dos cabras y el auto. Elige una pero cuando la está por abrir, el locutor no lo deja. Le abre una de las otras dos que no eligió y le muestra una cabra. Le pregunta al participante: ¿querés abrir la misma que habías elegido o cambiar a la otra? La pregunta del problema: ¿le conviene cambiar la puerta que eligió primero?

Obviamente al principio me parecía que daba igual cambiar o no cambiar de puerta (50 y 50). Pero me hacía ruido algo, haber negado un dato relevante. Sentía que el locutor me había dado información cuando me mostró la cabra, pero no la conseguía encajar en un modelo. A la noche, cuando volví a casa, experimenté las cinco etapas: (1) negación, (2) enojo, (3) negociación, (4) depresión y (5) aceptación.
Sólo que entre la (3) y (4) encontré mi propia demostración y entonces la (5) resultó más pacífica: si cambiás tu primer elección, mejorás tus chances de sacar el auto. Dos de cada tres veces que cambies la puerta que elegiste primero, te quedás con el auto.
Recién ahí guardé el revólver. Por suerte no había matado a nadie, era sólo un ejercicio de probabilidades.


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