El sabor del molde
3 Hamburguesas En Línea| Lo Comestible Y Lo Incomible| La comida procesada| La Comida Del Espacio
Las semillas de sésamo se esparcen sobre el pan de hamburguesa como estrellas en el cielo de la noche. Estoy inspirado, pura poesía barata para subtes. Mañana de sol, Malabia, escalera no-mecánica, hace unos instantes el aire se calentó y enrareció cuando descendí a esta oscuridad. Línea B. Los carteles iluminados por dentro separan los andenes, parecen flotar; los mismos carteles de todos los días, no tanto. Traicioné a la Ingrid de siempre en ropa interior (no le hace frío), ignoré los pedidos de Ayudín para conectase conmigo por bluetooth y cambiar el mundo, y caminé un poco más que de costumbre, hacia la novedad soleada, amarillo-anaranjada: el anuncio de las BK Stacker. No fue la otra carne lo que me atrajo sino la serie, las 3 hamburguesas en línea, ordenadas por fuera y desordenadas por dentro. Se me ocurrió a mi solito lo de las estrellas de sésamo en las tapas de los panes y me dió por contemplarlas. Las constelaciones son iguales, idénticas. En cada pan las mismas semillas de sésamo en el mismo lugar. Reconozco que soy un tanto obsesivo. Todavía no reconozco que un tanto pueda ser mucho, ni siquiera que esto pueda ser un defecto. Pero, ¿por qué alguien introduciría esta repetición en la foto donde naturalmente no se encuentra? ¿Por el mismo motivo que se retoca digitalmente la imagen de Ingrid (poco, quiero suponer que poco), porque lo simétrico nos resulta bello?
No todo lo potencialmente comestible se considera comida y este proceso varía de una cultura a otra, estableciendo reglas y tabúes en función de lo comestible y lo incomible.[…]comer es mucho más que satisfacer la necesidad biológica de hambre.
Alimentación, salud y pobreza- Alicia Cattáneo.
La comida procesada mantiene una calidad estable, cada pieza luce exactamente igual a cualquier otra; es predecible desde los componentes hasta el gusto, el olor, los colores y la forma. La forma del molde. Una tableta con cuadraditos de chocolate, galletitas triangulares, papas fritas prensadas e iguales entre sí. Nos fuimos acostumbrando a lo fabricado en serie. No sé qué papel juegue la simetría en la aceptación de una comida. En el mundo chic, el puré se sirve con forma de cilindro y se filetean las verduras. Pero hay algo sobre lo que no puedo avanzar, algo que me resulta perturbador en la imagen de un grupo de idénticos. Imaginarme un cajón con kilos de manzanas rojas iguales, exactamente iguales como clones perfectos de una sola, me espanta toda posible fantasía sobre una manzana. Asusta. Supongo que en algún punto aprendimos que lo que tiene o tuvo vida (?) nunca es homogéneo. Que si lo es hay que desconfiar, como de las caras que se parecen entre sí por cirugía plástica.
Listo, las calorías exactas para Ud., Dr. Chandra, su pausa de ingestión ha concluído, puede continuar con sus tareas.
Crecí suponiendo que en el futuro, más o menos por ahora, la comida iba a ser como la de los astronautas. Me imaginaba comiendo de unos tubos con pasta, algunas pastillas, barritas y jarabes de colores. Uno crece para comprobar que todas las hipótesis sobre el futuro son falsas. Hoy la comida del espacio intenta parecerse más a la gourmet de algún restaurant europeo. Y por mi lado, me gusta una diversidad que de chico no imaginaba. No tiene que ver con la nutrición, sino con qué le reconocemos a lo comestible para considerarlo comida. Para desearlo, saborearlo, masticarlo, tragarlo y con suerte digerirlo bien.


