Felizonia

Domingo 16 - Agosto 2009

Oso Grizzly | Perro Salchicha | Paraísos Perdidos | Facebook | Final Del Arco Iris

Miro el folleto. Otra postal del Paraíso. Entre flores azules, la nena acaricia al oso grizzly como si fuera un peluche. Su mamá también, y sonríe. Por lo que veo todos sonríen bajo el sol. El chico de camisa a cuadros con la canasta de mimbre llena con manzanas rojas; el padre que alza a la hijita para que toque la melena del león. Y hasta el león. El pasto en la colina es muy verde, el lago un espejo. Picnic. Abro el folleto, me pregunta qué siento cuando contemplo esta imagen. Me siento más bobo. ¿El león qué come? ¿Manzanas? ¿Será feliz?

¿Es solo un sueño o una fantasía el creer que algún día existirán semejantes condiciones? Sigue el folleto.

Soy injusto, la fantasía no se discute. Es como preguntarle qué es a un nene que te muestra sus primeros garabatos. Se me escapó, dije garabato y pinché el globo del perro salchicha con un juicio de valor. El payaso me mira mal. Me da un sable curvo esta vez. ¿Para qué comparar utopías? Todos tenemos derecho a alguna. Al final, es más probable navegar por un río de chocolate bordeado por árboles de caramelo multicolor, que un sólo día de paz pase por el ojo de la cerradura de la realidad del mundo. Las utopías no dejan de ser historias. Nos contamos historias todo el tiempo, del pasado, del futuro. El árbol del conocimiento se alimenta de historias. Las historias nos hacen recordar, nos divierten, advierten, nos esperanzan. Algunas dan frutos.

Todos estamos a tiempo de tener una infancia feliz.

Las historias de paraísos perdidos se parecen entre sí. Mucha gente coincide en que antes era mejor. Les preguntás: ¿antes de qué? Antes, no sé. Están los mitos de volver a lo natural, del bebé que nace sabio y lo olvida cuando crece. Tarzán, salvaje y puro, por qué no. Como cualquier historia que merezca ser recordada, los paraísos perdidos tienen un giro dramático que lo cambió todo. Algún pecado original, un éxodo, una corrupción.
Es natural, a medida que se envejece el ayer se vuelve más brillante, más sensual, más dulce, más espontáneo. Somos capaces de reconstruir el pasado dejando sólo las mejores fotos. Como Facebook. Álbumes dorados. Incluso atesorando fotos de cosas que nunca existieron.
El pasado es territorio seguro, a solas podemos recordarlo como querramos. Más explicable. Si nos lo proponemos, podemos encontrar causas para fundamentar todo lo que hicimos. Por eso desconfío de los paraísos perdidos, me suenan a miedo al cambio y en medio del agua. ¿Para qué nos movimos si estábamos tan bien? Volvamos atrás.
Hacia adelante el futuro es incierto y depende en buena medida de lo que hagamos. De las historias que nos contemos para hacer botes y remarlos.
Si fantaseamos de menos podemos quedarnos quietos mirando la línea fija del horizonte, mientras las olas van y vienen, contándonos historias de monstruos marinos hasta el atardecer. Feos bichos, mejor quedarse en la costa. Pero si fantaseamos de más podemos perdernos. Una cosa es creer que al final del arco iris hay un pote con oro y otra muy distinta confundir los sueños con la realidad, cargar el auto, llenar el tanque en la estación de servicio de la esquina y salir quemando gomas a buscarlo. Y atropellar a un duende.

Terminator 4 : Resistencia (hay que tener)

Domingo 07 - Junio 2009

T4 | Spoilers | Sony Vaio UX UMPC | Módulo Override | Skynet | Como Pollo

Es verdad, se necesita el contexto antes. ¿Algo que me describa? Ok: el partido Argentina-Colombia empezó a interesarme anoche recién cuando me quedé varado en la calle, no pasaba ningún taxi y podía llegar tarde a la función de T4. Vestimenta, abrigo, teníamos; necesitábamos otras cosas básicas: transporte, comida (nachos con queso), Coca Cola Zero por la hipocresía. ¿Acá hay spoilers? Sí, claro, más abajo hay, porque esto es pura catarsis por el aburrimiento pago de ayer. Y cuando uno se aburre, busca el pochoclo que se le cayó al piso y hasta descubre al hombre detrás de la cortina. Im-per-do-na-ble. Soy un trabajador abnegado dentro del sistema en reclamo por mi quota de circo perdida.

Jack Lipnick: Sólo estamos interesados en una cosa Bart. ¿Podés contar una historia? ¿Podés hacernos reir? ¿Podés hacernos llorar?

Barton Fink (1991)

No pido nada revolucionario en esta arena: que el ninja sea ninja. ¡Mientras divierta! ¿A quién le importa que no existan ninjas blancos andando en la oscuridad? Sale lucha con katana: ninja blanco vs ninja negro. Filos, chispas. Salen naves que doblan en el espacio como aviones, duelos de cowboys a la hora señalada y flechas que parten a otras flechas clavadas en el blanco.
Lucas me decía que la marca de una buena película pochoclera es cuántas cosas de las que viste en pantalla querés tener cuando se prendan las luces. Me dejó pensando, porque es cierto que me dieron ganas de la Sony Vaio UX UMPC que usa John Connor, especialmente con el puerto universal para cualquier modelo de robot/puerta/dispositivo (no consigo dos normas iguales en casa) y el módulo Override. Hasta a S. le quedaron ganas de la camperita revolution-chic de la resistencia top model. Pero no alcanza, como no alcanzan los efectos espectaculares, los homenajes a los comienzos de la saga, como que el sobresalto no es terror. Tengo mi propia teoría: una buena película pochoclera se mide por el grado de verosímil que llegaste a aceptar del mundo de ficción que te contaron, sin que hiciera ruido con tu propia realidad. Si hace ruido es que no funcionó.

Jack Lipnick: Esta es una película de lucha libre; la audiencia quiere ver acción, lucha libre, y mucho de eso. No quieren ver a un tipo luchando con su alma -bueno, está bien, sólo un poco, para los críticos-.

Barton Fink (1991)

Hay personas que no pueden disfrutar de su fantasía. Experimentan culpa cada vez que salen de la realidad, justifican sus gustos. Dicen estar interesadas en una versión histórica del Rey Arturo sin Merlín. No se puede creer. Como sea, para este grupo el aroma a realidad es lo que hace más aceptable a una historia, le da consistencia. La aceptan con misiles gigantes, con conejos gigantes no.
Debe ser por este gran grupo que, últimamente, las películas de ficción están tomando demasiados elementos de la realidad. Como una forma perezosa de armar el verosímil. Pero son los personajes los que hacen aceptar al mundo de ficción y no al revés. Al revés queda un escenario familiar, reconocible y al mismo tiempo impresionante, pero sin vida.
Si los personajes de Star Trek son magnéticos, a nadie le importa que una bocha inmensa de materia roja tenga sólo un poco más de impacto que una gotita de la misma materia, capaz de destruir a un planeta entero.
Los buenos personajes sostienen cualquier historia. ¿Y qué si los teléfonos analógicos terminan siendo el portal a la Matriz? Ring, ring. No problema.
Cuando fallan los personajes no hay historia que aguante. ¿Quién se preguntó en T2 porqué el T-800 entra al bar y deja que primero lo quemen y claven sin defender su carne-cobertura? En T4, John Connor es un zapato seco y la salvación apenas aparece . Un poco después de la primera persecución, uno ya empieza a preguntarse por qué Skynet no contamina todo con un poco de radiación sucia y extermina a los humanos de un sólo golpe, cómo es que todos conocen su ciudad-factoría cuando no sabemos ni dónde están los datacenters de Google, qué tiene John Connor para ser líder si es un depresivo insoportable que busca respuestas obsesivamente en unos cassetes (!!!) que le dejó Sarah siendo que lo crió hasta los 16 con entrenamiento militar (hijo, el futuro es groso, no sé nada porque lo de tu padre fue intenso pero casual, y yo laburaba en una cafetería cuando grabé ésto, cuidate), ¿quién dejaría una señal de shutdown remota universal?, ¿por qué no un switch de bueno/malo en la nuca? (dije nuca). ¿Dónde aterrizan los aviones sin que las máquinas los detecten? ¿Qué comen los coyotes que come Kyle? Si las máquinas escuchan hasta la música reproducida en un parlante, ¿no será peligroso transmitir por radio AM? ¿Por qué los terminators se llevan a uno, al otro, negocian y no simplemente los matan de primera cuando los reconocen? Track. Como pollo, pobre animal. ¿Cuánto duraría yo contra Tyson mano a mano? ¿Para que le cuentan sus planes a un robot? Ah, sí había un chip de control en la nuca. ¿No será mucho un transplante de corazón? ¿Y al aire libre? ¿Y si le entra tierrita a la herida? ¿Un análisis de sangre al menos? ¿Cuántas veces repiten la palabra Connor?

No hay distopías absurdas, hay distopías aburridas.


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