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Prince | Purple Rain | 21 de Enero de 1991 | Stooop the waaar | I Love You | Batman | Qué Estará Haciendo
Hoy cumple 50 años el artista que alguna vez quiso dejar de ser conocido como Prince. Un tipo controvertido. Antes de escucharlo por primera vez la antinomia ya estaba en las revistas: Michael Jackson era para niños en cambio Prince tenía sexo. Aunque en ese entonces yo era ingenuo, ya sospechaba que las apariencias podían engañar. Pero, ¿tanto? Era imposible creer que alguien con ese disfraz encima pudiera llegar a tener sexo.
La tapa de Purple Rain lo fotografiaba en la calle, al pie de una escalera y de una chica con abundante pechuga adivinable a contraluz, esperándolo, o mejor: abandonada en el umbral (¿ya te vas?¿a dónde, a esta hora y con esa ropa? vos no me querés nada). Él, sobre una moto muy inclinada (como para llegar al piso y hacer pie), con su trajecito morado y un peinado ochentoso con volumen para dos cabezas, con cara de chico malo que sabe por experiencia. Es la música, bobo, parecía decirte. Los primeros acordes de la guitarra te iluminaban el misterio como un flash. Ese lento pegajoso era capaz de eliminar las distancias entre superficies de placer hasta límites cuánticos.
- ¡Mirá lo que es la belleza de ese culito!¡Por Dios, es divino! - exclama la anónima fan, a caballito del anónimo novio que la baja con amor y me ofrece otro trago de Ginebra Bols traficada adentro del estadio.
21 de Enero de 1991- River Plate, campo, adelante.
Lo más cerca que estuve de Prince fue en el verano del 91′ en el ciclo de recitales que había organizado la Rock & Pop para festejar sus 6 años. Éramos una masa transpirada que se apretaba y exprimía contra las vallas, bañada por las luces de colores, en cámara lenta, salpicando a los patovicas con algunas botellitas de plástico vacías (agua-mineral-legal) cada tanto. Miles de cuerpos que, desconcertados, interrumpieron temprano la comunión sobre la lona; 25.000 almas en total, 1451 encendedores que se apagaron en el preciso momento en que Prince dejó de tocar y se encendieron las luces de la cancha; un tiempo, 9 canciones, 45 minutos reglamentarios exigidos por contrato y a vestuarios. Nunca sabremos qué pasó. Si pudo haber sido aquel coro entonado por la tribuna mientras Prince llamaba a detener la Guerra del Golfo (Stooop the waaar, stooop the waaar) acostado sobre el piano de cola, iluminado por un spot como una diva. Olé, olé, olé, oleeeé, Sadhaaam Husseeeein. O tal vez fue un tema contractual con Grinbank . Quien sabe.
- Para mí que se enojó porque le puse con lápiz de labio en el espejo del camarín: I Love You.
21 de Enero de 1991- River Plate, salida desilusionada mientras algunos todavía intentaban incendiar el escenario. Charla casual con una ex-Viudas e Hijas, creo telonera, no sé, me encontraba confundido.
Un tipo complejo. Decían que Kim Basinger había sucumbido a sus encantos después de conocerlo a propósito de la filmación de Batman, que no salía de su departamento por semanas y sumisa lo esperaba con flan casero, dispuesta a cumplir todas sus fantasías, las nuestras. Por tantos años su vida pareció tan fascinante que, para contrastar su genio con nuestra mediocridad, un amigo solía preguntarnos durante el ocio improductivo: ¿qué estará haciendo Prince en este instante? Eso. El último CD lo compré en el 99′ y en ese punto de su música me quedé . Lo demás me lo entero por las revistas.


