El cisne negro
Mulder | Scully | Scooby Doo | Teoría Unificada de la Conspiración | El Problema De La Inducción
Mulder no encaja en el sistema, Scully tampoco (pero disimula mejor). Ella es tan linda, él tan querendón, ¿finalmente se acaba el histeriqueo entre las sábanas de la segunda película? Turu ruru rururu, no voy a revelarlo. ¿Hay extraterrestres? Eso sí puedo decirlo: no. Por suerte no. La hermanita de Mulder ya fue y por ahora los híbridos también.
- En la última de Alien se combinan los genes de Ripley con los del alien. ¿La sangre de Ripley no tendría que ser ácida?
- No sé hijo, es ficción, pueden hacer cualquier cosa con los híbridos.
- ¿Hay híbridos en la realidad?
- Si: la Mula = Yegua+Burro.
- No me imagino a un burro procreando con una yegua.
- Menos mal.
La película retoma el espíritu de los comienzos de la serie. Los primeros capítulos de Los Expedientes Secretos X eran como Scooby Doo pero para grandes (?); al final de cada episodio, todos los misterios tenían una explicación racional pero con un guiño de duda. No creas en esta explicación. La verdad está allá afuera. Porque adentro, lo racional, lo natural, lo tranquilizante, si se lo miraba bien, tenía tantos elementos fantásticos como lo sobrenatural. Si en el dibujo animado los monstruos siempre terminaban desenmascarados, con proyectores tridimensionales o robots -que todavía hoy no existen- detrás de la cortina, en la serie había clonaciones, mutaciones y todo tipo de especulación seudo científica que en labios de Scully pudiera sonar bien. Todo sonaba bien. La fantasía científica me parece mucho más seductora que la bíblica.
Después cayeron en la tentación de la Teoría Unificada de la Conspiración. Código genético alien, ingeniería para conseguir mejores trabajadores, abejas, secretos militares, el hombre cáncer, un grupo de poderosos que entrega a la raza humana para salvarse, en fin, los elementos que sabemos componen a una buena cantidad de conspiraciones gubernamentales. Pero la tensión entre creer y demostrar se había perdido, el fanatismo de Mulder era imprescindible para sobrevivir cada hora semanal. A una Scully abducida, masajeada intrauterinamente, embarazada y luego abandonada por los aliens ya se le hacía costoso seguir repitiendo «no sé si creo».
Fox Mulder: [...] nos vamos de acá … sólo vos y yo.
Dana Scully: ¿Tan lejos de la oscuridad como podamos ?
Fox Mulder: No estoy seguro de que funcione de esa manera. Tal vez la oscuridad nos encuentre a los dos.
Más de 200 años atrás, David Hume planteó el problema de la inducción: no importa cuántas veces un hecho se repita, ¿es prueba que en el futuro volverá a repetirse? Se ilustró primero con la salida del sol, pero después con el cisne negro. ¿Cuántos cisnes blancos harían falta observar para asegurar que no hay cisnes negros?
Mulder cree en el cisne negro, y eso lo empuja a rebuscar evidencia donde los demás sólo ven basura. Ahí suele estar lo revolucionario, pero también la mismísima basura. Sin Scully ya se habría tragado un pato criollo, un cisne teñido de negro y hasta algún pollo carbonizado. Juntos son pura tensión sexual enfrentando lo desconocido dentro de lo conocido. Separados serían dos tristes fanáticos confundiendo su propia ceguera con la oscuridad.



