Shock
Tripas | Palanhiuk | Impresión | Salinger | Zoom Out
No estoy para emociones fuertes, me dije. Una sola palabra en el título del mail: Tripas. Y venía de L.
A L. le gusta el cine Gore; me llevó un día a ver Hostel, una porquería; comimos helado de chocolate a la salida y le pregunté: ¿cómo puede gustarte esa porquería? Todavía no lo sé.
Últimamente me estoy deteniendo mucho en lo que rechazo. Anoto. Quiero saber por qué lo rechazo. Si es por una simple cuestión de gustos, ganas, o porque me produce dolor, o porque siento que me hace perder el tiempo o si puede ser miedo. Liso y llano miedo.
Tenía tiempo, así que tomé aire y leí Tripas de un tirón. No sólo lo leí, sino que se lo reenvié a otr@s seis, un par de veces cambiando el título a la zanahoria invisible. “Ese algo demasiado espantoso para ser nombrado.” Quería entender por qué me había reído con la inteligencia grande y asquerosa de Chuck Palanhiuk. Después de todo, el cuento había sido creado molecularmente para el horror.
Los franceses tienen una frase: “ingenio de escalera”. En francés, esprit de l’escalier. Se refiere a ese momento en que uno encuentra la respuesta, pero es demasiado tarde. Digamos que usted está en una fiesta y alguien lo insulta. Bajo presión, con todos mirando, usted dice algo tonto. Pero cuando se va de la fiesta, cuando baja la escalera, entonces, la magia. A usted se le ocurre la frase perfecta que debería haber dicho. La perfecta réplica humillante. Ese es el espíritu de la escalera.
Fragmento de Tripas (Guts).
Entre las idas y vueltas de mails, me enteré de que las lecturas en público de Chuck atraen a centenares de peregrinos. Algunos hasta se desmayan por la impresión. Impresionar me impresionó. No para perder el conocimiento porque lo vi como un texto construído, brillantemente construído para golpear hasta el KO, por eso creo -ahora- que me reí, pero igual me shockeó, como diría mi madre. Como un martillazo en la cabeza. Y ahora es tarde, la metáfora de la zanahoria invisible no se me va, el espíritu de escalera tampoco. ¿Era necesario tanto impacto, como para alcanzar ese lugar perforando?
Necesito eso tanto como un pez a una bicicleta.
A L. le contesté con Un día perfecto para el pez banana, un cuento de Salinger que me pone la piel de pollo sin necesidad de mostrar nada. No creo que en la vida haya que probar de todo para saber qué es bueno para uno y qué no. A veces los indicios son suficientes. Porque algunas cosas dejan marcas que nunca se van. Imágenes que no podemos olvidar. No necesito carbonizarme un brazo para saber que el fuego quema la carne. Con una ampollita en la yema de un dedo alcanza. Con una sombra chinesca del fuego.
Zoom out. Entiendo que el horror moderno tenga los mismos ingredientes que la programación de la TV: violencia, sufrimiento, tortura y mutilación; no hay monstruos sobrenaturales; no, el monstruo puede ser el vecino de al lado. Indetectable, perverso y aleatorio (o no entendemos sus motivos). Irreversible. Imparable. Pero una cosa es saber acerca del horror que existe, para evitar el dolor de uno, de muchos, y otra muy diferente es fascinarse con él. O no, y la fascinación sea sólo una forma de sublimar el miedo. Contemplar la hoguera de la destrucción sin hacer nada. O haciendo algo, tirándole ramitas secas.
Tengo más preguntas que respuestas.
2 Comentarios sobre “Shock”
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Sin embargo Palanhiuk todavía nos concede la posibilidad de cerrar el libro y olvidarse. Y es un cuento excelentemente armado.
Creo que lo que más asusta es cómo está narrado, esa cosa de “te cuento algo que me pasó”.
A mi, como tipo, me hizo doblar de dolor.
Javier, acabo de leer Fantasmas, al final Tripas me pareció el más flojo de los cuentos. Muy recomendable el libro. Tenés razón con lo de “te cuento algo que …”.